02 diciembre 2008

Leyes Naturales

Siguiendo el método de conocimiento enunciado por Aristóteles (observar lo particular, para conocer lo universal), he llegado a una importantísima conclusión:
1- Las púas tienden a perderse.
2- Aristóteles: "Toda sustancia tiende a la perfección que le es propia" (o eso dice mi profesora que decía este señor).
Si las púas tienden a perderse, y son sustancias, entonces la perfección para las púas consiste en perderse.

Moraleja: si queréis que vuestras púas alcancen la perfección, dádmelas a mi que ya me encago yo de ello :D

17 noviembre 2008

I have no level

...to reach, so i'll not try to do it.

Normalmente sólo escribo cuando me deprimo, pero el hecho de llevar meses sin escribir nada incoherente me tiene abatido y deprimido, así que creo que ya reúno lo necesario para hacerlo. Suerte que tenga estos ataques de melancolía de mi mismo :)

Voy a despotricar sobre mi yo: soy tonto.
Y lo sé porque:
a) Leo mucho, y esto ayuda a saber cosas;
b) no me entero de la mitad de lo que leo y me quedo en una superficialidad vergonzosa, con la que creo que me he cargado unas cuantas obras interesantes.
c) soy tan vago que no puedo pararme a hacer las cosas bien y sigo haciéndolas con prisas y mal.
Ahí va, si sé aplicar el razonamiento deductivo y todo :O

Otras cosas y ensalada picante:
Se me ha instalado en la cabeza la idea de que tengo que escribir bien, tocar la guitarra bien y conseguir una forma de ganarme la vida sin que ésto suponga una carga. Es decir, encontrar una dedicación lucrativa que no sea un trabajo, sino una afición remunerada. Creo que tengo un problema de base: yo no me aficiono a algo trabajablemente. I mean, no me dedico, en el sentido en que mi madre se dedica a mi hermano recién nacido, a ellas, simplemente las cojo un rato y las voy variando. Esto hace que me sea imposible alcanzar un dominio. Y así con todo. Soy consciente de ello, pero, ¿ por qué no consigo ponerme a hacer un mínimo sacrificio por lo que me gusta? No me entiendo.

En fin, despotricado me he. Otro día llegará la literatura, espero.

24 agosto 2008

M-Clan

Serenade from the stars.

"Did you see the lights
As they fell all around you
Did you hear the music
of a serenade from the stars

Wake up, wake up
Wake up and look around you
We're lost in space
And the time is our own..."

Ojalá.

10 julio 2008

Otra vez mentiras

No, no me salen las mentirosas, no llegan a mis dedos, no saltan de un chispazo y se ponen a correr sobre la mesa. Perdidas. Entre mil historias a mitad, perdidas como todo aquí allí allá, todo yo lo estoy. Me rebusco. En un bolsillo, en medio de cada dedo, tras la nariz. No quedan pícaras chivatas que me hagan enloquecer en la locura azul.

Y entonces parece que no hay un tú. Parece un antes y un nunca. Un nada. Una completitud a destiempo y un tiempo mal completo. Tiempo, y más tiempo. Y no están las mentirosas para decirme que me entregue a ellas, ya no sé qué hacer con este tiempo. Si no tengo tú y no tengo mentiras. No tengo tristeza condensada y pintada de marrón anodino, extraordinario e incomprensible. El ahora se hace eterno, porque ahora es lo que tengo. Eternidad encarnada, al rojo vivo sobre mi espalda, resplandece en las heridas iluminando los payasos de la encrucijada. La doblo hacia allá y hacia acá, del medio y de un lado. Y nada. Eternidad, salgo de la izquierda para acabar en tu casa. La derecha, ahora es me la que me lleva a esa oscuridad. Arriba y abajo, explota la mente y destierran las ganas. Eternidad. Inalcanzable como respirar el aire que pasas.

Y mentiras. Ya las ves, revoloteando con sus alas. Enturbian el aire con sus huracanes en miniatura. Una ha pisado la mesa, entonces crecen hermosas espinas doradas. Duelen ahora y dolerán cuando me vaya, incrustadas para siempre. Se pelean, se resbalan. Sacan sus espadas. Una certera estocada se disfraza de tragedia en el pecho mi hada. La sangre me salpica en la cara. Revuelo, reina mi asesina predilecta. No hay sorpresa entre mis rasgos al comprobar que una de sus manos agarra mi cuello y en la otra amanece la realidad. Que es la que me ahoga, la realidad saliendo de sus dedos, tan similares, tan idénticos a los mios. Escribiendo con este ritmo pausado las mentiras que me atrapan. Relatando a la oscura tarde de mi mente sus desgracias y mi nada. Y entonces nada.

22 junio 2008

¿Y a mi qué me importa?

Haciedo migas con lo hamijos salió del pan un pedrolo y alguien perdió un ojo.
Laaas palá, bras no salen de casa. Y todo se queda dentro, con este frío del demonio. Sin duda . . . L e nt o va todo, casi quieto, casi consumiéndose a si mismo por intentar vencer a la fricción. Friccccccccc... Fri. Ficccción ción ción ción fic fic fic ción ción ción. Ayuda. Sufra O Suicídese. La neta, vihte (sopla, tienes la ese pegada al labio, quítatela de encima) el wey chingón asándose el perolo, con tanto calor va a pasársete del punto, colega.

- Entras en una sala llena de puntos y letras. Al otro lado tienes el mayor tesoro, del que hablan las leyendas susurradas de las sílfides, por el que ricos reyes ricos han perdido sus mejores recuerdos en un vano intento de conseguirlo. Pero están esos puntos y esas letras misteriosas. ¿Qué haces?
- Venga va, ataco.
- ¡Se revela el hechizo! "Niños en la biblioteca" Oh dios, no era más que un fragmento del Señor de los Anillos. La obra completa baja arrancando las piedras de las cornisas, y a su lado está el Silmarilion, planeando.
-¡Huyo!¡Huyo!¡Huyo!¡Huyo!

Ché, viste, se le fue la alpargata a remojarse en vinagre y metérsele en la boca.

27 mayo 2008

Cambios

Eones llevo sin escribir aquí. Y va a pasar algo más de tiempo aún, me parece. Mientras, dejo este texto para la posteridad y vuestro deleite.
He cambiado tanto.

08 mayo 2008

No somos nosotros, absurdo

Me resulta llamativa la obsesión que llegamos a tener algunas personas por perdernos en cuentos, en poemas, en diálogos, en películas, en mentiras. Entrar en otro mundo, deshacernos en esta realidad punzante, real, y pasar por ósmosis a otra que puede tener poco de diferente. Es simplemente otra, que se ve lejana, distorsionada y adaptada por nuestra mente (consciente y subconsciente). Nos proyectamos dentro del cuento, metemos nuestros rasgos en los personajes (yo soy de los que llega hasta a escribir en los márgenes, modificando para mi la historia, haciéndola mía, o haciéndome suyo). En definitiva, nos creemos (nos creamos) en una vida ajena por la pasividad y monotonía de la nuestra, porque esa realidad impresa la tenemos ahí entre las manos, condensada en un montoncito de símbolos aleatorios que nos hemos grabado a fuego, porque tiene un principio y un fin tangibles pero nunca definitivos... Muchas razones se me ocurren, pero no es eso lo que quiero tratar. El caso es que nos materializamos dentro de la creación de otra persona, adaptándola pasiva y activamente.

Y ahora vengo yo a darme cuenta de que la vida no es más que el mismo cuento. Con infinitos autores, pero un cuento al fin y al cabo. Cada uno escribe el suyo con las ganas que tiene, con sus posibilidades. Pero sobre todo nuestros cuentos son escritos por los otros y por ese gran decisor, decididor, mandamás, el Azar. No me imagino aquí escribiendo esto si ayer no hubiera dicho ciertas cosas a cierta persona y si ella no me hubiera dicho otras, lo mismo que hoy, lo mismo que hace años. Es probable que si en un segundo determinado mi ánimo fuera distinto al que tuve, mi vida ahora fuera otra.

Como ejemplo práctico: un día vas tarde a alguna cita en la que la puntualidad es importante, no llegas a tiempo y te quedas fuera. Por una casualidad total, de que a alguien alguna vez se le ocurrió poner un banco justo por ahí cerca, y tú estás cansado de correr, te sientas. Al rato pasa alguien que se sienta a tu lado. Te mira extrañado/a y se sorprende de que lleves una camiseta de algún grupo musical que conociste hace tiempo porque casualmente un amigo te lo recomendó. Comenzáis a charlar del grupo y con el tiempo os hacéis amigos. Finalmente, tras unos años, formáis un negocio juntos y os forráis. Todas esas cosas no habrían pasado si una serie perfecta de aleatoriedades no hubieran ocurrido en perfecta sincronía.

Todo esto me hace ver que no hay nada más absurdo que la vida, o al menos intentar llevar una vida hacia ciertos objetivos no demasiado concretos, como ser feliz. Cuando hacemos algo estamos dejando de lado a infinitas posibilidades alternativas, que quizás se acerquen de una manera totalmente remota pero más directa hacia ese objetivo. ¿Dónde está, entonces, el camino a seguir? ¿Sirven realmente esas rutas si nos las propusiéramos? El azar, el azar. No somos dueños de nosotros mismos. ¿Para qué vivir, pues?

Y la verdad es que entre tantas dudas (ya ves, dudo hasta de mi mismo), no sé si creerme lo que pienso/escribo. Es tan insuficiente. No llega, no es capaz de representar el barullo de líneas argumentales que se pelean en mi cabeza y me dejan paralizado ante la realidad que corre frente a mi. Me gusta escribir, quizá porque es la única ocasión en la que soy capaz de imponer un orden. Que ni eso. Ni este es mi orden, ni el que quiero darle. Palabras para nada, desperdicio de tiempo, de conocimiento (que no tengo, no tengo ni pizca, y no sé cómo), de futuro, de pasado. Desperdicio de todo, y para nada. Soy la ligera idea que tiene tu mente de las ligeras ideas que se rompen y destrozan mi mente. ¿Estás ahí? Si cualquier loquero leyera estas cosas me pondría ración doble de Prozac. La estupidez de la vida me produce depresión, y mi estupidez me deprime dentro de ella.

Aquí estoy, contándole mis penas a una página perdida en ese gran cubo de estiércol que es internet. Absurdo, ¿o no? Ensayista de psiquiátrico, che.